21 noviembre 2013

Concurso "Entre Copas"

Ayer se fallo el concurso "Entre copas", al que se presentaron 1905 relatos. Consistía en realizar un relato de menos de 100 palabras que incluyese "una copa de vino". Os pongo el ganador, los finalistas y con el que participe.

Ganador: Autorretrato
Con la Kodak nueva sacó una foto al perro de Luis, miró la imagen en el visor de la cámara y al volver la vista a la vereda, el perro había desaparecido. Enfocó entonces la moto de Raúl, y sucedió lo mismo. Comenzó a fotografiar cosas que le molestaban: calles, gente, negocios, automóviles, casas. Caminando sin rumbo llegó a la estación de trenes al atardecer. Miró hacia atrás y vio con alivio que ya no quedaba nada.
Con nostalgia enfocó el sol amarillo, las vías, los galpones, la vieja locomotora.
Después, tomó una copa de vino y buscó un espejo.

Finalista 1: Al otro lado de la barra
Trabajaba de camarero en el mismo bar que frecuentaba cuando era estudiante. Conocía a todos sus clientes y a todos les encontraba algún parecido a un primo, amigo o profesor suyo, pero aquel muchacho que entró por la puerta, a quien se parecía realmente era a él mismo diez años atrás. El muchacho pidió una copa de vino y se sentó con una chica asombrosamente similar a su ex novia. Aunque no, no podía ser ella, pensó; la misma chica desalmada que terminó abandonándole por el camarero, la misma que ahora le sonreía insinuándose al otro lado de la barra.

Finalista 2: Pro Serenitate
La señorita Severina es ciertamente precavida. Por eso los días de lluvia calza de inmediato sus katiuskas y viste impecable su gabardina azul. Y con una copa de vino aguarda tras la ventana que deje por fin de llover.

A mi particularmente el que mas me gusta es el primer finalista. Aqui os dejo el mio.
Hierro oxidado
Lo primero que vio al entrar en el salón fue el charco rojizo bajo la mesa. Fue subiendo la vista para ver como el líquido goteaba a través del mantel blanco. El fluido rojo rebosaba de una copa de vino colocada en el centro de la mesa. En un primer momento, pensó que podría tratarse de vino, pero la viscosidad y el olor a hierro oxidado que percibió al acercar su nariz a la copa le despejó las dudas. Era sangre. Una nueva gota caída del techo hizo desbordar otra vez la copa. Fue entonces cuando miró hacia arriba.

Quizá demasiado sangriento para un relato de vinos, ¿no?

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