De los últimos inventos que más llaman la atención, son los que conectan con tiendas y hacen pedidos de manera sencilla. Ya sea mediante un botón que se conecta con la wi-fi de casa y pide un producto concreto a la tienda o diréctamente la nevera que sabe que productos faltan para de manera autónoma hacer la compra.
Pero el más puntero de todos, para mí, es el de Alexa. Se trata de un altavoz con micrófono, simplemente eso. Con la peculiaridad de que podemos darle instrucciones para que haga cosas. Por ejemplo, podemos pedirle que nos ponga música, preguntarle que tiempo va a hacer, incluso pedir comida a restaurantes de comida rápida. Al ser comercializado por amazon, la función principal es la de comprar cosas de manera inmediata.
Y aquí es donde llega la noticia que seguro que hace volar vuestra imaginación para escribir más de un relato.
Parece ser que en un hogar de EEUU, tenían este aparatito tan "inteligente" y la niña de la familia, en un momento dado, se le antojo una casa de muñecas, así que, ni corta ni perezosa se lo pidió a la lampara de Aladino versión 2.0. Sin necesidad de frotarla para sacar al genio, la niña dijo:
–Alexa, casa de muñecas.
–Alexa, casa de muñecas.
Hasta aquí, nada digno de rellenar una entrada en el blog. De esta noticia tan "sosa", se hizo eco un programa de televisión y lo contó, supongo como lo he contado yo, y en algún momento, el presentador diría la frase imitando a la niña:
–Alexa, casa de muñecas.
–Alexa, casa de muñecas.
Esto provocó que todos los Alexas que en ese momento estaban situados cerca de la televisión esperando la orden, hicieron el pedido de la casa de muñecas, provocando la sorpresa de todos los hogares que días después recibieron el pedido en su casa.
Estas dos noticias juntas, creo que dan mucho juego para imaginar historias.
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