04 octubre 2013

Making-of (Primera parte)

Igual que cuando compras un DVD te vienen los contenidos extra y el cómo se hizo, quiero aprovechar este blog para contar un poco como fueron las bambalinas de escribir mi primer libro.

En primer lugar, la idea. Lo primero es tener algo de donde tirar, algún sitio por donde empezar. Supongo que otros escritores, primero, pensarán la trama completa y luego irán añadiendo subtramas o aspectos secundarios. Este no es mi caso.

La idea principal puede estar en cualquier sitio. Aunque pueda parecer absurdo, la idea primera la encontré en el metro. Eran ya varios días que en las estaciones por las que pasaba para ir al trabajo veía gente muy trajeada sentada en los bancos de los andenes sin intención de subir al metro. La primera vez que los vi, pensé: "¿Será que van demasiado llenos y no les gustan los tumultos?". Con el tiempo esta imagen se repitió aún estando el vagón casi vacío.

Coincidiendo con esta visión en el suburbano de Madrid, los titulares de los periódicos eran siempre los mismos: "no se cuantos despidos en tal o cual empresa", "reducción de plantilla del 20% en tal otra". Supongo que de la combinación surgió la absurda idea que da origen al libro: ¿Y si a alguna de estas personas les han despedido y siguen saliendo de casa como si tal cosa para no preocupar a su familia?

A la idea principal hay que sumarle que por esa época empecé a escuchar en la radio una sección llamada "Relatos en Cadena" en la ventana  de la cadena ser con la colaboración de escuela de escritores, donde a partir de una frase dada (el final del último relato ganador), la gente puede presentar relatos de hasta 100 palabras. Cada semana alucinaba con lo que la gente era capaz de contar con tan solo 100 palabras. Me piqué, mandé un par de relatos sin ningún exito pero me sirvió para descubir lo entretenido y evasivo que puede ser ponerse delante de un documento vacío e intentar contar lo que te pasa por la cabeza.

Una vez que aparecieron las ganas de pasar tiempo delante de un editor de textos pulsando teclas y una idea para empezar, el resto, aunque parezca mentira fue lo mas facil. Cada día que salía a correr por mi ciudad, pensaba por donde podría seguir mi historia. En los dos primeros kilómetros, nada, el cansacio del principio no deja pensar bien, pero luego una vez que coges velocidad de crucero las ideas se amontonan y puedes ver con más claridad como seguir la historia para que sea interesante y coherente.

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